You are here
Home > SERIEmente > SERIEmente: 11.22.63 (2016)

SERIEmente: 11.22.63 (2016)

Jack: Tengo que decirte algo…

Sadie: Lo sé. Creo que lo sé.

Jack: Soy del futuro.

Sadie: ESO no es lo que pensé que ibas a decir.

(S01E05 – “The Truth”)

En estos últimos meses me he dado a la tarea de evaluar nuevas propuestas seriéfilas. Un resumen aproximado de lo acontecido en ese tiempo puede condensarse en estos 2 puntos:

  1. Una increíble pérdida de horas valiosas con algunos bodrios televisivos que, obviamente, jamás reseñaré aquí.

  2. Compartir (con cuantos más pueda) cosas como las que leerás a continuación.

11.22.63 es una adaptación (me atemoriza a veces emplear esta palabra, luego te diré por qué) en formato de miniserie del libro homónimo del “maestro del terror” Stephen King, quien, por cierto, es igual de bueno escribiendo para otros géneros –su cuento Los Ojos del Dragón es una pequeña maravilla dentro de la narrativa de la novela fantástica– y que, en curiosa y productiva alianza con el destacado J.J. Abrams (Felicity, Alias, Lost, Fringe), recrean de una manera impecable escenarios significativos de la ciudad de Dallas y alrededores, en la década de los años 60, para ofrecernos una muy atractiva interpretación de los hechos ocurridos en torno al asesinato del entonces presidente de los EE.UU. John F. Kennedy –cuyo primer sospechoso fue el ex marine y desertor Lee Harvey Oswald– introduciendo nada menos que el recurso del viaje en el tiempo (!) para explicarnos lo acontecido en ese momento crítico de la historia estadounidense.

Oswald: fanático de las armas y de las poses falsas.

Jack Epping (James Franco), un maestro de inglés recién divorciado, se ve fortuitamente involucrado en una asombrosa trama: Al, el dueño de la cafetería local, le revela que en alguna parte de su estructura existe una especie de “túnel temporal” (por llamarlo de alguna manera) a través del cual ha viajado repetidas veces al pasado –un día específico del año 1960– y que ha planeado por todos los medios evitar el atentado que acaba con la vida de Kennedy, pero siempre fracasa, una y otra vez. Ante el más que evidente escepticismo de Jack, el anciano tendero le prueba que lo que argumenta es cierto invitándolo a probar su descubrimiento, para luego nombrarlo como su “sucesor” en la difícil misión que ha organizado. Comienza así un periodo de instrucción por parte de Al para insertar a Jack en la vida y las costumbres de una época que este jamás conoció y donde, además de una nueva identidad –el profesor James Amberson– le revela documentos con datos y referencias recopilados durante visitas anteriores y que, con toda seguridad, lo guiarán en su cometido para beneficio –así lo cree firmemente el viejo– de toda la Humanidad.

Jack y Bill. Un consejo: aprendan ruso primero.

Hasta aquí, podría parecer un trillado caso más de time traveling, pero sucede que el túnel temporal tiene sus propias “reglas” de funcionamiento: a) no es posible volver atrás a cualquier momento del pasado, sino solo a ese día concreto de 1960. b) Cualquier retorno al tiempo presente (y posterior uso del túnel) siempre acaba en el mismo lugar y a la misma hora exacta de ese pasado, lo que implica que, si fallas y regresas, debes comenzar todo nuevamente. Ah, y esto es muy importante: c) el pasado reacciona ante los cambios, así que este hará lo posible para evitar que sucedan a través de eventos “fortuitos” que intentan disuadir a los viajeros en sus decisiones. Se protege a sí mismo, por decirlo de algún modo. Pues bien, Jack tratará de honrar la palabra hecha a su amigo, pero antes deberá asegurarse de que el asesinato del mandatario fue algo planeado por Oswald de manera individual o si se trató de una confabulación que involucraba a más personas. Decide, entonces, espiar al sospechoso de cerca y grabar sus conversaciones, adoptando el rol de su anónimo vecino del piso de abajo y ayudado por un joven barman de nombre Bill (George MacKay), que hará las veces de su segundo en la aventura, haciéndose pasar por el hermano menor de Jack, y a quien éste le ha confiado su increíble secreto.

Está de más decir que todo el tema nos plantea cuestiones muy interesantes: ¿Logrará Jack evitar la muerte de Kennedy? Si es así, ¿qué implicaciones tendrá esto en el futuro de los EE.UU y del resto del mundo? ¿Cómo cambiaría la historia tal como ya la conocemos con un hipotético segundo mandato de JFK? Le tomará gusto Jack a su vida en los 60 y optará por quedarse en esa época? Un momento…¿podrá esto ocasionar alguna especie de “paradoja del tiempo”, tipo Back to the Future o Primer?

Sadie y Jack. Porque siempre hay tiempo para bailar.

En el plano actoral, James Franco (127 Hours, Freaks and Geeks), no es ni de lejos uno de mis favoritos, pero debo decir que convence, y bastante, en su papel –una de las condiciones para aceptar ser incluido en esta adaptación fue que lo dejaran participar como director de uno de los episodios– y su desempeño tiene momentos realmente impactantes, ante su propio conflicto moral derivado de la posibilidad de cambiar acontecimientos, a veces, con saldo trágico, por el bien de las mayorías. Su compañera, la hermosa Sarah Gadon (Maps To The Stars) –en el rol de Sadie Dunhill, una bibliotecaria que desconoce el real origen de Jack, lo que no le impide enamorarse de él– aporta un retrato muy certero de la mujer de la época, educada para ser esposa y madre, pero que por momentos asoma destellos de independencia y ganas de auto superación en una sociedad machista y que aún vive y practica la segregación racial. Sin embargo, la revelación de esta serie es la portentosa actuación de Daniel Webber (Sleeping Beauty) como el inculpado Lee Harvey Oswald: no solo evoca perfectamente los rasgos físicos del personaje, sino que crea todo un repertorio de gestos, tics y actitudes que reflejan fielmente la naturaleza esquizoide y agresiva del ex soldado. Resulta un interesante reto el anticipar sus reacciones, sobre todo en los momentos previos al fatídico día del atentado.

11.22.63 –la fecha del asesinato de Kennedy, por si no lo tenías claro– es una miniserie de Hulu, que con esto le sigue los pasos a Netflix y a Amazon en lo que se refiere a la producción de programas de factura propia bajo el formato streaming. Dirigida soberbiamente por el escocés Kevin MacDonald (Life In A Day, The Last King of Scotland), por James Strong (Doctor Who) y con la producción conjunta de Warner Bros. y Bad Robot (la empresa de Abrams), comprende 8 episodios grabados en su mayoría en Canadá, a excepción de los centrados en la ciudad de Dallas (EE.UU) y que, a diferencia de otras series, consta de una única temporada con un final bien definido –y definitivo– por lo que el verla es una experiencia bastante cómoda y un completo deleite visual ante el preciso retrato de una época tan convulsionada y cambiante como los 60. Siendo como soy, un fanático por muchos años de la obra de King, no puedo evitar siempre un sudor frío cuando me entero de que han llevado a la pantalla otro de sus libros –hay unas adaptaciones realmente espantosas– pero en este asunto, al menos, me la juego: es de las buenas. Iría al pasado, regresaría y te lo afirmaría nuevamente.

 

 

FICHA TÉCNICA: 11.22.63 (2016)

Escrita por: Bridget Carpenter (basada en el libro de Stephen King)

Productores: J.J. Abrams, Stephen King, Bryan Burk

Género: Suspenso, ficción

País de origen: EE.UU

Temporadas: 1 (8 episodios, finalizada)

Cadena emisora: Hulu (web)

Puntuación IMDb: 8,2 de 10

Top
A %d blogueros les gusta esto: